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MULTITUDES

Multitudes extasiadas deambulan por las calles de Manhattan, las veo eufóricas recorrer la 5 avenida, sentarse en las gradas de Times Square, veo su piel cambiar de tono con rapidez debido a la intensa luz que proyectan las pantallas gigantes con anuncios de esta zona. Las veo entrar a San Patrick Cathedral con la misma actitud con la que entran a las tiendas de ropa, las veo en el Central Park tomar el sol, en los museos amontonadas frente a las mismas obras famosas, en el metro y en las estaciones de tren las observo moverse con la misma prisa, pero menos entusiasmo. 

 

Las encontré también en diferentes representaciones pictóricas al recorrer los museos, empecé a registrarlas y coleccionarlas, nada me cautiva más que las representaciones humanas, me interesa las distintas maneras en que lxs artistas a través de los siglos han resuelto plásticamente las multitudes. Algunxs sólo difuminan más los cuerpos y cabecitas conforme se van alejando en el paisaje, algunxs sintetizan más las formas hasta que se convierten sólo en puntitos o bolitas, otrxs hacen manchas más uniformes en las que todxs se vuelven unx. Uno de mis mayores intereses plásticos ha sido representar imágenes de la multitud en la protesta,  me interesa enfatizar la potencia visual que posee el carácter coreográfico de este fenómeno social y ritual, así como analizar y relacionar las características visuales comunes en el protocolo universal de tomar las calles como manifestación. Me he enfocado en visibilizar el instante de la euforia colectiva y el conjunto de cuerpos que deviene en un solo cuerpo político, una masa multiforme sobre la metrópoli contemporánea. En la marcha política cada individuo carece de rostro, de nombre y de protagonismo, el conjunto de cuerpos se convierte en masa y la fuerza de la imagen radica en la multitud, por lo que busco sintetizar los elementos de las pinturas para que vistas de cerca parezcan abstractas, pero que a distancia sea perceptible la pluralidad de cuerpos sobre la ciudad. Explorando con esto la relación entre figuración y abstracción pictórica. En mis pinturas procuro reflejar las dimensiones y profundidad del espacio, así como transmitir la sensación de movimiento, producida por el ímpetu de estar inmerso en la muchedumbre. Esto lo he realizado a partir de una técnica que enfatiza la plasticidad y materialidad de la pintura sobre el plano, misma que he venido desarrollando durante los últimos años y que es el resultado de una larga experimentación con materiales, composiciones, textura y gestualidad, pero siempre consciente de la gran genealogía de pintorxs que me anteceden. 

 

Dependiendo de mi ánimo a veces pensar en la vastedad de los siglos de desarrollo pictórico en todo el mundo me produce desesperación y la sensación de que ya no hay nada más que hacer, pero a veces, como esos días en Nueva York, siento que todo ese enorme cúmulo de pinceladas se me presentan como posibilidades para experimentar. Durante los recorridos por los museos que visitamos perdí la noción del tiempo disfrutando de esos gestos, colores y texturas. Mientras voy registrando los detalles de los cuadros pienso en lo infinitamente cautivante que es observar la pintura, en como las pinceladas nos conectan con la corporalidad de lxs artistas que las realizaron en otra época, otro espacio y otro contexto tan distinto. 

 

Las multitudes representadas en los lienzos se conectan con las que pasean apresuradas por los famosos museos. Días después de visitar el MET, donde obtuve mi mayor colección de representaciones de agrupaciones humanas voy de nuevo al Central Park, esta vez es domingo, un hermoso y caluroso día completamente despejado de nubes, al caminar por una inmensa explanada me impresionan los multitudinarios cuerpos semidesnudos que brillan con el sol, el paisaje me parece salido de una pintura impresionista, veo a todxs alegres y relajadxs, su carne entre dorada y rosada que contrasta sobre el intenso verde del pasto me parece preciosa. Pienso otra vez en cómo se contagian las emociones y en que quizás por eso turistas y locales deciden frecuentar los mismos sitios para disfrutar el día libre y tostar la masa en colectivo. Últimamente me he estado preguntando mucho si toda multitud es política, cada vez pienso más en que si, los meses de confinamiento durante la pandemia lo demostraron, necesitamos compartir nuestras emociones, sentir en conjunto, conectarnos con los demás. En el contexto de escaparate turístico en Nueva York sé que los deseos de estar en esos sitios específicos se debe a la propaganda de medios respecto a la ciudad, pero la alegría que transmiten esos cuerpos semidesnudos es reconfortante.

 

Revisando mi colección de fotos de representación de multitudes veo que algunas corresponden a momentos épicos o históricos pero que la mayoría son escenas mundanas, cuerpos paseando por calles antiguas, personajes construyendo el espacio público, compartiendo y fundiéndose lxs unxs con lxs otrxs. Ahora deseo explorar en lo pictórico las multitudes no políticas, lxs cuerpos relajados y festivos, sus posiciones y coordinación. Muchxs pintorxs lo han hecho a lo largo de los siglos, pero sigue siendo necesario.